escuela de aviacion comercial en brasil

Léo Ramos Túnel de viento para la realización de pruebas en la UFMG y dibujos de aeronaves completados por estudiantes de la universidadLéo Ramos

En el mes de mayo del año en curso , voló por vez primera a Brasil un avión eléctrico tripulado, y ese éxito lanzó al país al selecto conjunto de naciones que dominan la tecnología de fabricación de aeronaves eléctricas. El vuelo se concretó en São José 2 Campos, localidad paulista sede del polo aeronáutico mucho más grande del país y asimismo de Embraer, la tercera compañía desarrollador de jets comerciales de usuarios de todo el mundo. El Sora-y también forma parte a ACS-Aviation, entre las cerca de 20 compañías brasileiras que se ocupan de la fabricación de pequeñas aeronaves clasificadas por la Agencia Nacional de Aviación (Anac) como experimentales o deportivas ligeras. A estas últimas, una subcategoría de las experimentales construída por Anac en 2011, se las conoce por la sigla LSA, de light sport aircraft, y se tienen la posibilidad de vender terminadas, al tiempo que las experimentales de construcción principiante son aeronaves ligeras, no homologadas, que van al mercado con apariencia de kits y tienen que tener un 51% del montaje al cargo del cliente, comunmente un conduzco privado.

El encontronazo de la pandemia

Si bien la escasez de pilotos es una situación que llevaba años llevando el ámbito de la aviación, «la pandemia ha predeterminado tendencias que, en largo período, podrían reforzar este déficit de expertos al perjudicar directamente a la oferta».

La situación generada por el cóvid-19 dejó patente la naturaleza cíclica de esta profesión, habiendo sido despedidos varios pilotos frente a la inmediata crisis de las compañías aéreas y habiendo quedado otros muchos en situación de inestabilidad a nivel económico, «algo que mengua los habituales ganchos de carrera permanente y rentable que había atraído históricamente a varios expertos hacia este campo», afirma el informe.

Electrificación

En 2021, SAFE se había exhibido interesada en integrar el Pipistrel Velis Electro, una aeronave de entrenamiento producida en Eslovenia y que se transformó en el primer avión totalmente eléctrico en conseguir el Certificado de Tipo. No obstante, no está libre en el mercado de Brasil.

Después acordó una asociación con Montaer, una compañía brasileira lanzada en 2013 que en la actualidad da una extensa pluralidad de servicios aeronáuticos. Su principal creador, Bruno de Oliveira, aseguró que para ellos «será un jalón llevar la aviación eléctrica a Brasil».

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