aviacion alemana tras la segunda guerra mundial

En una región rural en los aledaños de Young, en el departamento Río Negro en Uruguay, hay un pequeño cementerio con solo unas diez tumbas. Entre ellas figura la de Frederick James Deck, nacido el 11 de junio de 1884 en Suffolk, Reino Unido, y fallecido el 28 de febrero de 1939 en esta región famosa como Bichadero, por una estancia del mismo nombre. Se habla del padre de los hermanos Deck, un inmigrante inglés que logró su historia y su familia en Sudamérica.

Es simple pasar de largo este cementerio mínimo, situado a unos 30 km de Young y 60 km de Fray Bentos, en la frontera con Argentina, si uno circula por la ruta de tierra que atraviesa estas estancias del oeste uruguayo , marcadas por un paisaje de afables y verdes lomas —conocidas como cuchillas en la zona— que, quizás, hayan llenado de melancolia a los viejos pobladores de las islas británicas, y que se usaron para el ganado ovino y el día de hoy por en la agricultura. Las tumbas están a la sombra de múltiples árboles, y conviven con los animales que pastan a la distancia y una camioneta ocasional que avanza levantando tierra.

La evaluación

Así como ocurrió con el ataque al suelo desencadenado el 16 de diciembre previo, en lo que se refiere al aspecto sorpresa, Bodenplatte fue un éxito; los alemanes habían logrado realizar 1035 salidas (o participaron 900 aeroplanos, según las fuentes), más allá de las bajas sufridas a lo largo de los días precedentes sobre las Ardenas. No obstante, este fue el único éxito, o prácticamente, de la operación. Para comenzar, diez de los 33 conjuntos de caza mandados no hallaron a sus blancos, 2 atacaron aeródromos que no estaban en servicio y nueve lanzaron asaltos con poquísimo éxito. Además de esto, Flak, no en todos los casos informada, fue responsable de bastantes escombros por “fuego amigo”, tanto en la ida como en la vuelta. El fracaso de esta operación fue asimismo pues, más allá de la previsible resaca, varios aviadores socios ahora habían despegado en el momento en que llegaron los alemanes. En un inicio se había sosprechado que estos llegaran antes sobre sus blancos, pero múltiples causas, más que nada similares con la carencia de visibilidad, les retrasaron hasta una hora, privándoles de localizar a sus blancos en el suelo y obligándoles a combatir en ciertos puntos, a una fuerte concentración de contrincantes ahora en vuelo.

<p id="caption-attachment-37555" Un caza Focke-Wulf Fw 190A-8 (W.Nr. 681497, White 11) del 5./JG 4 tomado, en el aeródromo de St. Trond, Bélgica. El 1 de enero de 1945, a lo largo de la Operación Bodenplatte, este aparato fue conducido por el jefe Walter Wagner, que fue alcanzado por fuego antiaéreo a lo largo del ataque a St. Trond, donde debió efectuar un atterrizaje de urgencia tras fallar el motor. La fotografía fue tomada por el USAAF 404th Fighter Group (nótese que se ha retirado el armamento del avión.) Wikimedia Commons / US Army Air Forces

Puente Aéreo en Berlín

reflexionaron en mandar convoyes armados, pero entrar en territorio soviético era una declaración de guerra de hecho, de la misma la URSS impidiese el abastecimiento por aire asimismo lo sería, con lo que el tráfico aéreo no fue interrumpido .

) Según los términos de la división de Alemania, los aeroplanos cargueros no serían considerados aeroplanos de guerra, a pesar de que los operaban tripulaciones correspondientes a las distintas fuerzas aliadas.

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La guerra se extendió a lo largo de seis años y sucedió en distintas frentes de guerra: en Europa Occidental, en el frente ruso, en el Norte de África y en Radical Oriente. El 2 de septiembre de 1945, tras la rendición de El país nipón, el último país del Eje en rendirse, concluyó al final la Segunda Guerra Mundial.

El capitán que descolgó el retrato de Hitler Oskar Kusch, el capitán del submarino alemán U-154, probó el valor requerido para efectuar la guerra desde una de estas naves, siendo consciente de los gigantes peligros que corría. Pero asimismo tuvo la valentía de sostener contra viento y marea sus ideas, sin doblegarse frente al régimen nazi.

Kusch era el oficial que todo marinero desearía tener como superior; era comprensivo, experimentado y intrépido, pero además de esto era alegre, extrovertido y de trato satisfactorio. Sabía de qué forma hacer un enorme ámbito de compañerismo, y de esta forma lo logró en el transcurso de un año y medio como oficial de guarda en el U-103. Pero Kusch resaltaba asimismo por no tener pelos en la lengua en el momento de criticar a los nazis, desatendiendo las sugerencias que moderara sus comentarios.

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