aviacion alemana en la primera guerra mundial

Lo que ocurrió en espacio de seis meses, hace cien años, cambió la aviación para toda la vida.

Estos son varios de los jalones que marcaron aquella temporada.

Aeronaves de la Primera Guerra Mundial

Observemos los aeroplanos de la Primera Guerra Mundial de sus propios países productores.

Hay que tomar en consideración que, como producto de la posterior intervención del país en el enfrentamiento, la Fuerza Aérea estadounidense se desarrolló con bastante lentitud. En el instante de 1917, el avance de la aviación estadounidense era menor que el de los otros enormes países comprometidos en la guerra. En ese instante, USA lanzó bombarderos y cazas. El Ejército estadounidense usó los aeroplanos únicamente para metas de llamada.

El caza de combate

Los británicos habían experimentado con la iniciativa del caza de combate en 1911, pero generaron un modelo en avión y artillero, pesado y poco maniobrable. Pero quienes al final se transformaron en cazas de combate eran los aeroplanos utilizados ​​para el reconocimiento: monoplaza, rápidos y con motores poderosos pero para llevar solo a un individuo. Próximamente comenzó a pensarse en maneras de mejorarlos y también incluirles armas. El intelecto militar era clave para el buen avance de las operaciones terrestres; derruir los aviones podía diferenciarse. La cuestión era de qué manera. De a poco aumentaron la capacidad de los motores, dando origen a fuselajes mucho más resistentes y cargas mucho más pesadas (mucho más tripulación, bombas y armas). De cualquier manera, hasta la primavera de 1915 todo lo mencionado se proseguía realizando de manera tosca, con fusiles, pistolas y lanzando las bombas con la mano.

Fueron los franceses los primeros en desarrollar un sistema parcialmente aceptable para disparar desde los aeroplanos. En verdad, hasta la llegada de los Fokker alemanes, Francia fue la que llevó a la idea a la carrera tecnológica. En contra tuvo una menor producción que Alemania y peor organización, eso y que los germánicos les superaron un óptimo sistema de tiro. Desde 1914 el ingeniero francés Raymond Saulnier desarrolló un mecanismo para acompasar las ametralladoras montadas con las hélices de los aeroplanos. Hasta el momento se habían intentado acoplar al ala para no deteriorar las zapas de los biplanos, o en el de adelante a fin de que los pilotos apuntaran mejor y sostuviera el control de la aeronave, sin éxito alguno.

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