accidente de aviacion hoy en los angeles

Reseña de la cobertura informativa que se dio de la peor catástrofe área ocurrida en México hasta hoy: el incidente del vuelo 2605 de Westerns Airlines, que viene de Los Ángeles. ¿Cuáles son las enseñanzas?

-“2 seis cero cinco: ¿ve las luces de aproximación a la izquierda?”

– “Negativo”

–  “OK. Las luces de aproximación están en la pista 2 tres izquierda, pero esta pista está clausurada al tráfico.”

– OK 2 seis cero cinco”…

– “Subestación: el Western se termina de estrellar”

El diálogo previo se dio entre las 5.41 y las 5.43 horas de la mañana del miércoles 31 de octubre de 1979, entre la torre de control del Campo de aviación En todo el mundo de la Localidad de México (Antes de Cristo) y la tripulación del vuelo 2605 de Westerns Airlines, que viene de Los Angeles.

Se trataba del peor desastre aéreo en la localidad de México en toda su crónica. Catástrofe que ha podido ser de mucha mayor intensidad, puesto que el avión sin control se proyectaba hacia el edificio terminal en cuya última situación entonces, la número 17, se encontraba listo para comenzar el abordaje un Jumbo 747 y los sus prácticamente 400 usuarios se preparaban en la salón de última espera para emprender. De aquí hacia el otro radical del edificio, había otros aeroplanos que, o cargaban comburente, o empezaban a desplazarse por despegar. Ni qué meditar si Western se hubiese impactado sobre alguno.

Con independencia de que instantaneamente entraron en acción los cuerpos de urgencia del mismo campo de aviación, de a poco comenzaron a llegar los medios para contemplar este acontecimiento: los primeros, los de la oficina de prensa del mismo campo de aviación y los noteros de guarda que los primordiales diarios asignaban para estar atentos de cualquier novedad que pudiese aparecer. De ellos brotan las primeras aclaraciones públicas.

Felipe Villegas, que laboraba en la oficina de prensa del Antes de Cristo y cooperaba como redactor en El Universal, contó su experiencia: “Sabía que un avión se encontraba aterrizando y en unos segundos debería manifestarse en la interfaz , pero el ronquido propio de los jets no se oía. Fue quizás solo un segundo el que medité sobre ello. Enseguida salí corriendo hacia la bola de fuego sin un propósito definido; no creía que iba tras una ‘nota’ ni que podría asistir si algo hubiese ocurrido. Sencillamente corría hacia allí -hacia el fuego y el estruendos- sin más ni más propósito que entender, pues algo, algo horrible había ocurrido, sin lugar a dudas. Estoy seguro de cuántos nos hallábamos en el campo de aviación vivimos instantes similares.”

Las peticiones de los medios

Conforme avanzaba la mañana, los medios se volvían mucho más demandantes de información. En la oficina de prensa los teléfonos no dejaban de sonar: en el momento en que no era un notero de algún períodico o noticiario de Los Ángeles, eran noteros de medios de diferentes estados del país o los productores de los primordiales servicios de noticias de radio (Monitor de Radio Red) y televisión (24 Horas) con peticiones muy puntuales. Como sucede en el momento en que sucede una desgracia similar, la primera cosa que deseaban entender era si ahora se sabía la causa del incidente y quién era el responsable; tras esto, datos como: número de usuarios y pasajeros; muertes y sobrevivientes; quien se encarga de las deudas… y de ahí que cualquier proporción de peticiones de información.

Pero indudablemente entre las especiales peticiones procedió del aparato de producción de 24 Horas: Un avión a escala del mismo modelo (DC-diez) que se estrelló; datos sobre ámbas pistas del campo de aviación: largo y ancho de cada una; distancia entre ámbas pistas; largo total del edificio terminal, y espacio en metros entre el edificio terminal y el de la oficina de correos contra la que se estrelló el avión.

Hace 34 años no existían las comodidades de comunicación ni la tecnología de computación que actualmente nos dejan la inmediatez en la transmisión de la información y la recreación electrónica de ocasiones. Lo mucho más adelantado en esa temporada eran los teletipos; fotografías y películas debían procesarse y mandarse con motociclistas. En la actualidad es viable efectuar una simulación computarizada como las que se hicieron sobre el incidente del avión de Asiana Airlines en el Campo de aviación de San Francisco el mes pasado de julio, tal es así que el público tiene la posibilidad de tener un concepto prácticamente real del incidente.

Dada esta carencia tecnológica, en el estudio de televisión del noticiario se edificó una maqueta a escala del campo de aviación, sobre la que el conductor, Jacobo Zabludovsky, con la información con la que se contaba a esa hora, explicó, moviendo él mismo el avión a escala que se le logró, la manera en que había ocurrido el incidente, desde el instante de la aproximación hasta el momento en que se estrella. Con esto, transmitió asimismo el audio de las diálogos entre el conduzco y la torre de control.

Al día después, la novedad fue primera página y se extendió a lo largo de múltiples días mucho más conforme avanzaba la investigación sobre la causa posible del incidente. Los diarios mucho más esenciales de México resaltaban en sus header:

  • «El conduzco entró en una pista que no se encontraba en operación».
  • “Solo 17 subsistieron en la tremenda catástrofe aérea”.
  • «La avionada fue una suma de fallos».
  • “Fallo de pilotaje fue la causa”.

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